Un todo terreno: Arouca

El Araucano
El motor del Santos luchando por el balón.

 
Su nombre es Marcos Arouca da Silva, tiene 24 años, mide 169 cms., carga la camiseta número 5, juega de volante, fue la figura de la final-final de la Copa Libertadores, parece el hijo de Bob Marley, pero no es tan famoso como Neymar. Sin embargo, ello no quiere decir que sea menos importante, en el esquema táctico del Santos, que la nueva joya brasilera.

Se caracteriza por ser un volante de lucha, con gran despliegue por todo el centro del campo. Su función es pararse en la mitad de la cancha para robar balones al equipo de enfrente, detener los avances rivales y pelear para evitar la construcción de juego del equipo contario. Pero, además de todo eso, Arouca, gracias a su fortaleza física y a su frenética carrera, apoya mucho en las labores ofensivas, convirtiéndose en el principal hombre de ataque, una vez que él o algunos de sus compañeros han recuperado el balón.

En el Pacaembu fue el artífice del título: construyó la jugada desde el mediocampo, se internó, rápidamente, en terreno rival y descargó, previa pared con taco incluido de Ganso, hacia la izquierda, para la llegada de Neymar, quien definió con categoría al primer palo del buen arquero uruguayo Sosa. Con este gol el partido se abrió porque obligó a que Peñarol adelante sus líneas en busca del triunfo. Esto originó la llegada del segundo tanto del Santos, obra de Danilo, y las muchas ocasiones de gol desperdiciadas por sus compañeros.

Esa actitud ofensiva, a pesar de ser volante defensivo, es lo que lo diferencia del resto de jugadores de contención: cuando los creativos de su equipo son absorbidos por la marca rival o están en una mala tarde, él se convierte en generador de juego, salida rápida para su equipo y hasta en goleador. De la misma manera que en la Libertadores, Arouca, en la cerrada final del Paulistao 2011, con un gol suyo, abrió el camino del campeonato del peixe sobre el Corinthians.

El 5 del Santos no tiene ningún parentesco con los nativos chilenos llamados araucanos, en lo único que se parecen es que Marcos Arouca Silva, el motor del Santos, al igual que ellos, es un luchador.

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