[DiaroChaco.com. Preocupa a todos: Presencia de grandes figuras, pero ausencia de goles.]
El frío entumece las piernas cansadas. Aletarga las reacciones voluntarias del fútbolista. Hasta puede ralentizar los saltos del hincha. Incluso el balón, aunque trata, no es inmune. Esférico, terraqueo y tan rebosante de energía, siempre espera movimiento. Su fin supremo, su mayor anhelo, es ser abrazado por las redes. Es su escape al calor de la victoria. Lamentablemente, aquel destino lo definen, por lo general, los números o la suerte. Tan fríos como son. Tan gélidos como la primera fecha. La Copa América está tiritando.
Se detiene el -nuevo- mundo, la redonda también. Pitazo final en el Estadio Ciudad de La Plata. Se congelan los saltos de hinchas argentinos. La causa, una igualdad de local, frente Bolivia, conjunto de verde indumentaria. En tierras gauchas se habrán idealizado un enfrentamiento solo contra el cesped. No esperaban que éste cobrara vida. Ese 'gramado' hizo resbalar al gigante. Ese verde, les sacudió la alfombra. La sorpresa -para incendiar el orgullo albiceleste, cayó desde el altiplano a ritmo de samba (gol de Edivaldo Rojas). Un ex-Independiente recibió el 'gol-pe' -de pecho-, e intentó redomar al insurrecto. El tiempo se congeló, a la Argentina se le habían enfriado las ideas. Messi estaba en la Era Glacial. Se le congeló el sistema operativo. Fueron un bloque de hielo. La estadística logró adormecer el gol.
Pero llegaría el café 'Salvador de Jujuy'. Colombia intentó despertar las redes tantas veces. Demostrando que la victoría del balón es la del equipo que busca ganar. Hizo lo justo y necesario, 'a costa' de un equipo de poca cocción. No fue suficiente. Se enfrió el café. Y aún temblaba el balón.
El domingo era de fiesta. Brasil invitaba al baile, habría bebida color tinto proveniente de los llanos próximos al Caribe. La pelota le tiene fe al 'goloso' (coloso) sudamericano. Pero Venezuela ya no era más el espectador del banquete. Su vino está en añejamiento. Y fue un trago amargo para la verdeamarella. Empate sin sabor. Otra vez la pelota al congelador. Luego el esférico se mudó a Santa Fe. Se paseó y se deleitó. Hubo rapidez desde el norte ecuatorial, hasta el corazón de América. Guaraníes y tricolores Jugaron a 'quien busca el gol'. Estuvieron 'frío, frío...tibio'.
La revancha estaría entre los pies blanquirrojos y las garras charrúas. Promesa de muchos goles, lo garantizaba un duelo histórico. El marco era perfecto. Un bicentenario. Mas tan solo dos goles. Esto reafirma lo ya expuesto, la estrategia de los 'pequeños del norte andino' , sumada a una buena preparación física - y un corazón de acero-, les ha funcionado para 'dejar fríos' a los 'grandes del llano sureño' (¡Brasil no te escapas!).
'Maravillando' a todos llegó Chile. Abrío el telón del Bicentenario pero México quería cancelarle la función. Para los que comparten el frío austral con Argentina, el esférico jamás se detiene para respiros. No han probado de la 'creatividad frozen'. Animó a los espectadores con ser un huracán en terreno mexicano. Pero sopló dos veces y se guardó el aire. Cuando el balón tocó las redes del 'El Tri', este se habrá imaginado en Cancún.
Acabado el friaje en los estadios, los guarismos declaran y el balón guarda silencio:
*6 partidos, tan solo 8 goles. Cantidad de anotaciones que Nicolas Falero, Rodolfo Micheli y un joven Pelé convirtieron en los Campeonatos Sudamericanos de los años 1947,1955 y 1959 respectivamente.
*Aquellas 8 veces que el balón se abrigó en la redes suponen una media de 1.3 goles por partido. Es la marca más baja en el historial del torneo.
*Desde que se juega en fase de grupos, la Copa América de Paraguay (1997), con 11 goles anotados por la primera jornada, tenía el media más baja.
*8 jugadores comparten la glacial tabla de goleadores.
*El 'genio en solitario': Chile es el único mundialista sudamericano que logró victoria. Venció a las matemáticas.
Este frío amenaza. No augura buen porvenir. Los climatólogos están preocupados. La frialdad de los estadios, el mal momento de los titanes del continente, la mejoría de 'los terrenales', no parecen ser buenas condiciones para un clima de fútbol ideal. El paraiso se hace con goles.
El balón está preocupado. Todos los hinchas lo estamos.
Se detiene el -nuevo- mundo, la redonda también. Pitazo final en el Estadio Ciudad de La Plata. Se congelan los saltos de hinchas argentinos. La causa, una igualdad de local, frente Bolivia, conjunto de verde indumentaria. En tierras gauchas se habrán idealizado un enfrentamiento solo contra el cesped. No esperaban que éste cobrara vida. Ese 'gramado' hizo resbalar al gigante. Ese verde, les sacudió la alfombra. La sorpresa -para incendiar el orgullo albiceleste, cayó desde el altiplano a ritmo de samba (gol de Edivaldo Rojas). Un ex-Independiente recibió el 'gol-pe' -de pecho-, e intentó redomar al insurrecto. El tiempo se congeló, a la Argentina se le habían enfriado las ideas. Messi estaba en la Era Glacial. Se le congeló el sistema operativo. Fueron un bloque de hielo. La estadística logró adormecer el gol.
Pero llegaría el café 'Salvador de Jujuy'. Colombia intentó despertar las redes tantas veces. Demostrando que la victoría del balón es la del equipo que busca ganar. Hizo lo justo y necesario, 'a costa' de un equipo de poca cocción. No fue suficiente. Se enfrió el café. Y aún temblaba el balón.
El domingo era de fiesta. Brasil invitaba al baile, habría bebida color tinto proveniente de los llanos próximos al Caribe. La pelota le tiene fe al 'goloso' (coloso) sudamericano. Pero Venezuela ya no era más el espectador del banquete. Su vino está en añejamiento. Y fue un trago amargo para la verdeamarella. Empate sin sabor. Otra vez la pelota al congelador. Luego el esférico se mudó a Santa Fe. Se paseó y se deleitó. Hubo rapidez desde el norte ecuatorial, hasta el corazón de América. Guaraníes y tricolores Jugaron a 'quien busca el gol'. Estuvieron 'frío, frío...tibio'.
La revancha estaría entre los pies blanquirrojos y las garras charrúas. Promesa de muchos goles, lo garantizaba un duelo histórico. El marco era perfecto. Un bicentenario. Mas tan solo dos goles. Esto reafirma lo ya expuesto, la estrategia de los 'pequeños del norte andino' , sumada a una buena preparación física - y un corazón de acero-, les ha funcionado para 'dejar fríos' a los 'grandes del llano sureño' (¡Brasil no te escapas!).
'Maravillando' a todos llegó Chile. Abrío el telón del Bicentenario pero México quería cancelarle la función. Para los que comparten el frío austral con Argentina, el esférico jamás se detiene para respiros. No han probado de la 'creatividad frozen'. Animó a los espectadores con ser un huracán en terreno mexicano. Pero sopló dos veces y se guardó el aire. Cuando el balón tocó las redes del 'El Tri', este se habrá imaginado en Cancún.
Acabado el friaje en los estadios, los guarismos declaran y el balón guarda silencio:
*6 partidos, tan solo 8 goles. Cantidad de anotaciones que Nicolas Falero, Rodolfo Micheli y un joven Pelé convirtieron en los Campeonatos Sudamericanos de los años 1947,1955 y 1959 respectivamente.
*Aquellas 8 veces que el balón se abrigó en la redes suponen una media de 1.3 goles por partido. Es la marca más baja en el historial del torneo.
*Desde que se juega en fase de grupos, la Copa América de Paraguay (1997), con 11 goles anotados por la primera jornada, tenía el media más baja.
*8 jugadores comparten la glacial tabla de goleadores.
*El 'genio en solitario': Chile es el único mundialista sudamericano que logró victoria. Venció a las matemáticas.
Este frío amenaza. No augura buen porvenir. Los climatólogos están preocupados. La frialdad de los estadios, el mal momento de los titanes del continente, la mejoría de 'los terrenales', no parecen ser buenas condiciones para un clima de fútbol ideal. El paraiso se hace con goles.
El balón está preocupado. Todos los hinchas lo estamos.



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