Semifinales de la Copa América sin sorpresas



[FutbolyGol.com. El desenlace se preveía. Finalmente, charrúas y guaraníes escribirán el último capítulo en Buenos Aires.]


Nadie sabe lo que vendrá. El futuro es tan ajeno -muchas veces- a los sueños del presente. El fútbol nos trae suspensos, cuentos sin final. Este torneo continental tuvo sus momentos de banderas hinchadas en orgullo, corazones flameantes de ilusión. Nos trajo sorpresas desde inicio, despedidas insólitas, gigantes astrales que rebotaron contra el cielo de la grandeza. Revivieron los clásicos, algunos en reecuentros a 'cuartos cerrados', matizados con colores revanchistas. Cuando se envía al desvío a los guarismos, se encuentran nuevamente el balón y la pasión. Se crean novelas con rótulos de hazañas históricas. Crónicas al borde del epílogo. Narraciones cuyos penúltimos capítulos tuvieron personajes incaicos, charrúas, llaneros y guaraníes.

Penúltimo Capítulo (Semifinal I): 'El Camino del Inca termina en La Plata'

Fueron pasos lentos y seguros los del seleccionado incaico. El plan era evitar tropiezos. De esos que remecen el recuerdo adolorido. La oncena de Markarián actuó en conjunto como un caminante prudente. 'Caminante no hay camino, se hace camino al andar', escribió Antonio Machado (poeta español), la blanquirroja se acostumbró a un ritmo, insuficiente para demostrar jerarquía y llegar al Monumental rioplatense. Quizas se abusó de prudencia y hubo carencia de osadía. Por su parte, la garra celeste, ya recorrió estas sendas, corren desde Sudáfrica, un trayecto que los consolidaba como favoritos. Las diferencias se trazaron en el cesped. Perú soportó medio tiempo y poco más, pero el rumbo se perdió. Suárez lo halló para dirigir el balón a las redes y a los charrúas al capítulo final. Poco se pudo cuando la locura desarmó al guerrero inca. Cuando no abundan los chasquis. Pese a ello, hay camino para hacer. Mucho por andar. El bronce aún aguarda en La Plata.

Penúltimo Capítulo (Semifinal II): 'Derrota, pero buena cosecha en Mendoza'

Un añejamiento de años. Un placer para los ojos. Ver a la vinotinto jugar, ya no debe admitir un sello de milagro o sorpresa. La calidad enriquece su notable crecimiento. César Farías es un catador de excelencia. Lo comparan con un fino portugués, mas su equipo tiene tintes de español. Su humildad la transmitió a sus dirigidos. Deseosos de beber de las mieles de la consagración, esperaban recoger frutos en las buenas tierras mendocinas. Su sueño era tan monumental como el de la blanquirroja. Su propuesta era distinta. La distinción es un calificativo tan ajeno para ellos. No admite muchos intentos. No hay palos que valgan. Arango aún se lamenta. La pena se vuelve capital cuando la fortuna la saborean los guaranies. Doce pasos y adiós. Pese al mal sabor, Venezuela está en plena cosecha de los frutos de un proceso. Mendoza no implicará un retroceso.

Paraguay, anunció tras el penal de Verón, su favoritismo. El mismo que lo abandonará o no, frente a Uruguay el domingo. Buenos Aires tiene su final esperada. Perú y Venezuela escribirán la páginas del consuelo. Una dedicatoria al final de la historia de lo que no pudo ser.

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