No se sabe quién lanzó la primera piedra. Quién intentó romper el cristal. Cuándo se inició el camino rumbo al río de la tortura bajopontina. El segundo club con más títulos en el Profesionalismo transita por años de agonía. Tiempos de malos tragos. Sin celebración con 'chela' en manos. Para una institución, reconocida por tener 'la casa ordenada', que existan cristales rotos causa asombro.
Durante sus Bodas de oro, año 2005, levantaron su última copa. Anteriormente, los celestes habian rozado los cielos en los años 2003 y 2004. Estas campañas respetables, parecían representar aguas mansas frente a tiendas rimenses. Pero no se debe olvidar aquel mal endémico del fútbol peruano: el no respeto a los procesos. En poco más de la primera década del siglo, por el Rimac 12 técnicos han navegado en el banquillo del Estadio San Martin de Porres. Solo dos bebieron de la gloria. Paulo Autuori (2002) y un bisoño en el oficio de las pizarras, José 'Chemo' Del Solar. Ambos saltaron por la borda. El Rimac no perdona ni distingue entre copas y derrotas. El cielo es celeste, pero el purgatorio también parece serlo.
Hace 4 años los bajopontinos se dieron un paseo por la zona del descenso. 16 piedras al aire quebraron el vitral celeste y con solo 30 puntos, lucharon por no sucumbir y cambiar el celeste por el infierno de la perdición. Una temporada para echarla al río. La peor que todo hincha cervecero quisiera recordar. Jorge Sampaoli y Walter Fiori en plena francachela de derrotas, no guardan gratos recuerdos para las graderías de oriente.
Sus segundos lugares en el 2008 ahuyentaron los malos presagios. Pero no cambiaron la marea. El Rimac no retomó el cause. Al año siguiente se ubicaron a mitad de tabla. Acumulaban casi un lustro sin asistencia a los brindis continentales. Podría llegar a la memoria del hincha rimense los partidos ante el Estudiantes de la Plata, cuando un 'Chorrillano' nadó entre rioplatenses para junto a un vagón cafetero sorprender al que sería a la postre el campeón de el 'nuevo mundo'. No se remó contra los malos aires argentinos y cabezaso de Lentini resquebrajó nuevamente el regreso del Sporting al torneo del que fueron subcampeones en 1997.
Los dirigentes esconden las manos, mientras los jugadores juegan sobre vidrios rotos. En el actual torneo ocupan un lugar rayano con el recuerdo del aciago 2007. Su 'más reciente' victoria nos remite al 20 de marzo ante el Cienciano en su casa. Partidos contra la suerte, tan caprichosa. Frente a frente con la ausencia de la exclamación que sacude las redes. Aquellas balas perdidas hicieron que el conjunto, ahora dirigido por Juan Reynoso, se desmorone de pocos, por partes. Que la ilusión de un plaza copera esté a unos fechas más de hacerse trizas. Si alguien debe mostrar las manos son los que no juegan. Las piernas corren y hacen lo que pueden. Díficil tarea cuando el celeste se cae. Sporting Cristal pisa y carga sus añicos.
Durante sus Bodas de oro, año 2005, levantaron su última copa. Anteriormente, los celestes habian rozado los cielos en los años 2003 y 2004. Estas campañas respetables, parecían representar aguas mansas frente a tiendas rimenses. Pero no se debe olvidar aquel mal endémico del fútbol peruano: el no respeto a los procesos. En poco más de la primera década del siglo, por el Rimac 12 técnicos han navegado en el banquillo del Estadio San Martin de Porres. Solo dos bebieron de la gloria. Paulo Autuori (2002) y un bisoño en el oficio de las pizarras, José 'Chemo' Del Solar. Ambos saltaron por la borda. El Rimac no perdona ni distingue entre copas y derrotas. El cielo es celeste, pero el purgatorio también parece serlo.
Hace 4 años los bajopontinos se dieron un paseo por la zona del descenso. 16 piedras al aire quebraron el vitral celeste y con solo 30 puntos, lucharon por no sucumbir y cambiar el celeste por el infierno de la perdición. Una temporada para echarla al río. La peor que todo hincha cervecero quisiera recordar. Jorge Sampaoli y Walter Fiori en plena francachela de derrotas, no guardan gratos recuerdos para las graderías de oriente.
Sus segundos lugares en el 2008 ahuyentaron los malos presagios. Pero no cambiaron la marea. El Rimac no retomó el cause. Al año siguiente se ubicaron a mitad de tabla. Acumulaban casi un lustro sin asistencia a los brindis continentales. Podría llegar a la memoria del hincha rimense los partidos ante el Estudiantes de la Plata, cuando un 'Chorrillano' nadó entre rioplatenses para junto a un vagón cafetero sorprender al que sería a la postre el campeón de el 'nuevo mundo'. No se remó contra los malos aires argentinos y cabezaso de Lentini resquebrajó nuevamente el regreso del Sporting al torneo del que fueron subcampeones en 1997.
Los dirigentes esconden las manos, mientras los jugadores juegan sobre vidrios rotos. En el actual torneo ocupan un lugar rayano con el recuerdo del aciago 2007. Su 'más reciente' victoria nos remite al 20 de marzo ante el Cienciano en su casa. Partidos contra la suerte, tan caprichosa. Frente a frente con la ausencia de la exclamación que sacude las redes. Aquellas balas perdidas hicieron que el conjunto, ahora dirigido por Juan Reynoso, se desmorone de pocos, por partes. Que la ilusión de un plaza copera esté a unos fechas más de hacerse trizas. Si alguien debe mostrar las manos son los que no juegan. Las piernas corren y hacen lo que pueden. Díficil tarea cuando el celeste se cae. Sporting Cristal pisa y carga sus añicos.




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