Se dice que un clásico debe tener todos los ingredientes para hacer de un partido de fútbol una fiesta inconmensurable.
El día de ayer se vivió un partido con todos esos ingredientes. Desde un inicio las dos hinchadas le pusieron la alegría con sus cánticos, uno detrás del otro. Las dos hinchadas enfrentadas en una guerra de quien alentaba más fuerte a su equipo, en una clara demostración de como es que se vive una fiesta en un estadio de fútbol.
La emoción se comenzó a sentir ni bien el juez del partido, Manuel Garay, dio el silbatazo oficial. A los pocos minutos una jugada de Raúl Ruidìaz, que robó el balón en mitad de cancha sacó un disparo que chocó en el palo de la portería resguardada por Forsyth, y el partido se encendía cada vez más. A los 26` Rainer Torres rompió las líneas defensivas, mandó un centro que fue conectado por Pablo Vitty y de cabeza hizo festejar a la hinchada merengue.
El suspenso surgió luego de que el árbitro cobró un penal a favor de los cremas. Se dice que un penal es como una ruleta, es impredecible, y que más claro ejemplo del que se vio en el Monumental. Primero, a los 32` Pablo Vitti se paró frente al balón, disparó y atajó el portero aliancista. El marcador no se movía. Segundo, a los 39` otro penal, esta vez a favor de Alianza, el que lo ejecutó fue Ovelar, que rompió el arco defendido por Luis Llontop. El encuentro se puso 1 – 1. La ruleta jugó para Alianza.
La tensión se comenzó a apoderar de la segunda mitad del encuentro. Ambos equipos llegaban menos, las tarjetas amarillas empezaban a pintar a los jugadores. Todo hacía pensar que el partido se cerraba en un empate. Hasta que, en una jugada del recién ingresado Edison Flores, que eludió a dos rivales mandó un centro hacia atrás, y apareció Martín Morel con un disparo que chocó en un jugador aliancista, descolocando a Forsyth y concretando el 2 -1.Ya no hubo tiempo para más.



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