Jugadores y parrilleros



Reuters. Mais grande do mundo. O baixinho se cansó de hacer goles en España.

Acaba de salir la Clasificación Mundial FIFA correspondiente a agosto del 2011. Esta lista es elaborada por un grupo de especialistas de diversos países que usan como criterios de evaluación resultados, importancia, cantidad de partidos disputados y la fuerza del adversario.


Por lo visto, no hay sorpresas. Al primer lugar regresó la selección española, actual campeón del mundo, quien había cedido su puesto a la "naranja mecánica" en la anterior clasificación. Por su lado, nuestra "blanquirroja" se ubica en un meritorio puesto 35, producto de su destacada y sorpresiva actuación en la Copa América 2011.




Uno de los factores que es determinante, a mi criterio, para la ubicación y el desarrollo del fútbol de estas 2 selecciones es la cantidad y calidad de los futbolistas extranjeros que despliegan su talento en cada una de esas ligas. En España, por ejemplo, solo van jugadores de primer nivel, que no solo dan espectaculo, fecha tras fecha, sino que dejan escuela para las futuras generaciones. Desde los 90s la mayoría de jugadores que actúan en el país ibérico son sudamericanos, en su mayoría brasileros y argentinos. Entonces no es casualidad que el juego de la "furia" se caracterice por el toque y el buen trato del balón. Hasta parece un equipo de esta parte del mundo. Lo que quiero decir es que el desarrollo del fútbol en España se debe, entre otros factores, a la calidad de los jugadores que han pasado y aún juegan en ese país.



En el Perú sucede todo lo contrario. Debido a que la mayoría de extranjeros que vienen al país son peloteros con poca calidad futbolística, que no dejan ningún tipo de enseñanza y que encima le quitan espacio a las nuevas generaciones de nuestro discreto balompié.


Mientras que en la tierra de Iniesta llegan jugadores A-1, acá importamos a argentinos limitados, brasileros cojos, africanos desconocidos, que no aportan nada al campeonato y menos al futuro de nuestro fútbol.

Así, mientras que en España llegaba Romario, un especialista de la definición, para reforzar al Barcelona, acá aterrizaba un parrillero llamado Falaschi, que partido a partido, fecha a fecha, domingo a domingo, hacía sufrir a la hinchada crema.

Así no llegamos a ninguna parte.

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