A pocas horas del Clásico del Pacífico una historiadora y un recorrido periodista nos dan alcances para poder comprender el orígen de la tradicional rivalidad entre el pueblo peruano y chileno, antagonismo que por estos días se traslada al fútbol.
La rivalidad entre Perú y Chile a través del fútbol
¿Puede el juego convertirse en guerra? Sí, muchas veces y de múltiples maneras. En 1969 el encuentro entre las selecciones nacionales de Honduras y El Salvador desencadenó en un conflicto armado conocido como “La guerra del fútbol”. De la misma manera, los partidos disputados entre las representaciones de Perú y Chile se desarrollan en un ambiente, altamente bélico, repleto de acciones que van desde la agresión verbal hasta la física.
Según la Doctora en historia Carlota Casalino la rivalidad es normal en sociedades plurales y diversas y estos conflictos se originan cuando existen choques de intereses entre individuos o grupos de ellos. El problema, para la historiadora, se origina cuando estos enfrentamientos no son tratados adecuadamente, ya que por lo general desencadenan en acciones violentas.
Por otro lado, el experimentado periodista deportivo, Miguel Portanova, nos da otro punto de vista del llamado “Clásico del Pacífico”. El destacado hombre de prensa, testigo de mil batallas deportivas, recuerda el decisivo partido para la clasificación a México 86, disputada por nuestra selección y la mapocha en Santiago, como uno de los más violentos. Portanova rememora que las agresiones, verbales y en menor medida físicas, se iniciaron desde que la selección peruana de fútbol apareció en las escalinatas del avión que la llevó a Santiago, los ataques continuaron durante el trayecto al hotel y cada vez que nuestros representantes deportivos salían en público. Para el destacado hombre de prensa los responsables de crear este ambiente de guerra son los medios de comunicación, quienes muy poco hacen por calmar los ánimos, y, por el contrario, a través de sus titulares explosivos exacerban los ánimos de los aficionados, al relacionar el partido con hechos pasados.
Pero no solamente los chilenos tienen la exclusividad de la violencia. Ha quedado grabado en el recuerdo las provocaciones y agresiones de parte de los aficionados peruanos a los jugadores del equipo visitante, el episodio de la bandera nacional chilena mutilada en el palco oficial del Estadio Nacional de Lima y la silbatina general al himno del equipo vecino antes del partido disputado en Lima válido para la clasificación a Francia 98. Estos episodios se convierten en un espiral de violencia y por lo general la respuesta suele ser más dura que la provocación.
De esta manera, la rivalidad se da por la importancia que ocupa el fútbol en nuestras sociedades. Los aficionados valoran demasiado las victorias futbolísticas porque los equipos representan la cultura, los valores y los sentimientos de todo un pueblo. Para los hinchas una victoria en la cancha representa, simbólicamente, la supremacía de su nación sobre la otra.



0 comentarios:
Publicar un comentario