EFE. Clásico. El martes otra vez frente a Chile en Santiago. De alto voltaje.
La distancia que nos separa de Brasil 2014 es de 16 pasos, ayer dimos el primero, de repente el más importante, y lo dimos bien: con aplomo, con seguridad, con jerarquía. Pero no hay que confiarse, ya nos pasó antes, cuando nos dirigió, en las eliminatorias para el Mundial del 2002, Pacho Maturana. Debutamos ganando a Paraguay 2 - 0, en Lima y luego, en la segunda fecha, empatamos con Chile en Santiago 1 - 1. Todo redondo, 4 puntos en 2 partidos. Sin embargo, en esa eliminatoria terminamos mal, pésimo, por la pata de los caballos, como siempre, en el puesto 8, solo antes de Venezuela y Bolivia. Por ello es necesario mantener la calma y la compostura ante esta victoria inicial.
El segundo paso está cerca, muy cerca, será el martes por la tarde, contra el rival histórico, en la siempre hostil Santiago de Chile. Y para ponernos más difícil las cosas, ellos vienen heridos, con la sangre en los ojos, tras ser goleados por Messi y compañía, y tratarán de lavarse la cara, como sea, con la blanquirroja. Pero, por lo visto hasta el momento, podemos confiar en nuestro equipo y en el tino de Markarián. Además, el partido del martes se presta para desarrollar un arma que utilizamos bien en la última Copa América: el contragolpe. Sin pecar de optimista, pienso que podemos traer algún punto del país de Zamorano. Sin embargo, así como no estamos adentro del Mundial por ganar el primer partido, tampoco estaremos fuera si perdemos el segundo. Solo es cuestión de mantener el equilibrio.
Todo gran viaje empieza con un buen tranco. Pero para clasificar a Brasil 2014, no solo necesitamos un gran paso, sino que los 15 que faltan sean parejos.




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