SE BUSCA UN LÍDER

Se buscó y se encontró a Maradona y Messi, también a Pelé y Ronaldinho, a un 'Bombardero andino' y hasta a un sorpresivo 'Manco', y finalmente se reveló que una de las 'necesitadas' era una selección bicolor sin timonel en el campo. ¿El fútbol necesita reyes, dioses, semideidades, o algún mortal 'insolente'? Los líderes del fútbol hacen historia, la buscan y la 'escriben'. Por eso se los busca tanto, tanto.


"Unos días antes de que Messi cumpliera veintitrés años, la selección argentina era una de las favoritas del mundial de Sudáfrica. Aunque no hacía goles, la superestrella del Barca destacaba en un equipo que avanzaba invicto. Dos días antes del partido con Grecia, Maradona llamó a Messi para decirle algo. Quería darle el brazalete de capitan...
"

(Messi el inconveniente de crecer demasiado - Leonardo Faccio, periodista argentino)


Los líderes escasean. Nacen y se hacen. Perduran, o fenecen. Son 'Maradonas' de 'mano endiosada' o 'Mancos' terrenales. Al deporte que más refleja los comportamientos de la sociedad, el fútbol, no le es indiferente una búsqueda inacabable con el fin de ser representados por una figura única. Sin necesidad de citar ejemplos en la religión, la política, la música, el arte, es de más advertir que esto es propio de la cosmovisión humana. La música tiene sus exponentes 'reales'. El arte y la literatura, a sus 'mortales' -y 'creadores'- a la vez. Para algunos, el fútbol tuvo (tiene) un d10s y para otros un O'rey.

Maradona -pero no sólo él- ve a Messi como el nuevo líder albiceleste.

Tal y como narra Faccio, hasta los divinizados buscan su heredero. Messi -sucesor 'nato' del 'Diego'- quizás sufre las consecuencias de portar en el dorsal un número que lleva el peso de varias copas mundiales que su natal Argentina cuenta como perdidas. Ser lider es un desafío que, hasta a 'el mejor' le cuesta sobrellevar. En su país se impacientan. Tratan de hallar en la 'Pulga', algo de su ídolo campeón en el 86'. Messi tiene puesta la '10', pero aún no se prueba la camiseta de líder. No lo es en el Barcelona, donde es un semidios. Entonces, qué pueden esperar sus compatriotas gauchos, si cuando baja a Sudamérica para disputar las clasificatorias, recibe trato de un simple mortal con obligaciones de predestinado.

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"La consagración futbolística exige ritos de paso: los dos remates de Zidane en la final de Francia 98. Ronaldinho ya fue campeón del mundo. Su desafío es convertirse en la figura dominante de Alemania 2006. ¿Hasta dónde se extenderá su leyenda? En cierta forma, se ha convertido en un genio demasiado frecuente; su gusto por las jugadas de fantasía hace que cualquier partido se parezca al comercial de Jogo Bonito en el que se intercalan las proezas que hace ahora con las que hacía de niño. Alemania 2006 es su prueba de fuego..."

(Retrato de un héroe moderno - Juan Villoro, escritor y periodista mexicano)

Ronaldinho 'jugaba samba'. Era el genio de ébano con brillo de diamante. Era el digno sucesor de Pelé. Cuando le entregaron la diez del O'rey, brilló. Pero al igual que su amigo Messi, era 'estrella de club'. Fue grande en el Barcelona. El rey de la ciudad reconocida en España por su 'vida nocturna'. Finalmente, la estrella azulgrana de magia y espectáculo, fue atrapada por la noche. 'R10' se apagó. No le alcanzó para ser un referente nítido en una 'constelación auriverde' que impactó contra el cósmico reto que significaba ganar la sexta estrella para Brasil. En 'el país que parece una galaxia', cuesta encontrar un reemplazo para aquel atezado 'trimonarca' mundial.


Fue estrella pero no líder. Ronaldinho fue sólo un espejismo de Pelé.

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A el chiquillo que se sintió en la proa del Titanic en 2007, el fútbol le mostró que así como te 'hace flotar' también te puede 'hundir'. Reimond Manco, quizás la última gran revelación del fútbol peruano después de Jefferson Farfán, se sintió entre los astros cuando fue considerado el mejor jugador del Sudamericano Sub-17. Al hábil delantero lo invistieron como el reemplazo del típico '10' peruano. La prensa y el pueblo querían que sea un Cueto, un Cubillas, un 'Chorrillano' Palacios. Pero Manco quizo ser eso, 'Manco'. Cuando la selección blanquirroja necesitaba más de un caudillo, él estaba 'secuestrado' por todo, menos por el fútbol.

Al 'Reimond' que fue rey, el mejor, le falto creerse líder.

Antes un 'conquistador alemán', trato de ser ese líder tan requerido. Puede ser que Claudio Pizarro sea el jugador nacional más extranjero que se halla vestido de blanquirrojo. Simboliza el triunfo de un peruano en tierras extranjeras. Posee logros con pasaporte europeo que -pese a todo- parecieran no asemejarse a un título del descentralizado incaico. Pizarro es el capitán. Manco se sintió el dueño del barco. Pero entre tantos 'vaivenes' clasificatorios, ambos son solo tripulantes de una selección que todavía reclama por un líder.

El técnico del seleccionado nacional, Sergio Markarián, trata de fungir esa función fuera de las canchas. Pero puede que la magia no sea suficiente (Ronaldinho lo sabe). Hay jugadores que nacen para hacer lo que otros no. A veces llevan dos dígitos -la "10"- con peso estelar, otras soportan la carga de las derrotas acumuladas. Pero todos han sido grandes por distinción. A esos distintos se los quiere ver siempre. Por eso se los busca.

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