EL FUTBOLISTA PERUANO

[Es dificil ser algo más que un futbolista peruano. Hay que ser guerrero y luchador.]



Todo se complica cuando le dicen al futuro crack que nació en el Perú. Ser futbolista en nuestro país es más que un reto. Es el anhelo juvenil de 'inaugurar' botines frente a las cámaras televisivas de la Primera División. Ensuciarte en los campos desconocidos de la Copa Perú. Cargar una camiseta bicolor tan desmemoriada de triunfos. Prometerse un juramento popular, olvidar por todos y para todo un país ese historial internacional negativo que deprecia cada 'nuevo sol' que nace en tierras incaicas. ¿Cuál es realidad que enfrentará aquel 'soñador del balón' made in Perú?

Ser futbolista peruano es ser profesional sin cartón a nombre de la nación. Ser futbolista peruano es convertirse en amateur cuando los deseos de triunfo envejecieron, es jugar torneos bipolares que el hincha apasionado no entiende, y soportar los caprichos de quienes confundieron el rectángulo verde con un mesa de poker con jugadores como fichas.

Jugar en el Perú es creer que vale la pena soñar. Es vivir un
talk show. Es jugar para los números. Por los números. Para el rating. Para la publicidad que 'adorna' las camisetas variopintas de la Primera División. Es figurar en la bohemia escandalosa de la televisión mucho más que en corazón del hincha de los domingos.



Ser futbolista en el Perú es convivir con la demora y la 'viveza', con los pies donde debería estar la cabeza. Es ensuciar las medias caídas entre 'campos minados' de la Copa Perú. Es sudar y correr como equino, para cobrar cuando se le ocurra al destino. Es esperar copas, pero recibir botellazos desde las tribunas. Es tragar tierra, romperte la pierna, lamentar un 'nuevo comienzo', todo por sueldo mínimo pero infinito: la gratitud del aficionado.

Jugar en el Perú es vestir la blanquirroja. Sudar la piel bicolor. Beber gota a gota cada trago amargo. Cada gloria efímera. Cada sueño envenenado. Es olvidar las humillaciones en tierras extranjeras porque el Perú es tierra de todas las sangres, es terruño del rojo y blanco que brota con el dolor de la derrota. Es la victoria en pies pequeños. En ilusiones enormes. Es escribir poemas en el campo y dejar las matemáticas en el pizarrón.

Para ti crack del mañana, ser futbolista peruano es un reto. Es perder la partida de nacimiento, pero no la identidad. Es definir tu camino con voluntad y hacerle una 'finta' al conformismo. Es emular las jugadas de tus ídolos, pero solo las que terminaron en goles inolvidables. Para ti que naciste en la tierra de los que nunca descubrieron la rueda, y sin embargo adoraron a los astros circulares, te digo, olvida que eres peruano por un momento. Y cree, sueña que eres futbolista.

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