El Comercio. Guadalupe es para el ámbito nacional una murralla, pero contra equipos de afuera se desdibuja.
Esta semana siguió su curso el torneo de clubes más imporante del continente y como para no perder la costumbre las actuaciones de nuestros representantes, Juan Aurich y Alianza Lima, fueron para el olvido. De esta manera, el primero cayó de visita 2 - 0 ante el Internacional de Porto Alegre, en un encuentro en el que el equipo chiclayano utilizó un esquema táctico bastante mezquino: paró 2 líneas de 4 cerca de su arco con la finalidad de que le metan el menor número de goles posible, demostrándo con ello que en ningún momento los 3 puntos fueron su objetivo; por su parte los de La Victoria, a pesar de jugar un buen primer tiempo, fueron arrollados, en el Nicolás Leoz, por un camión llamado Libertad, equipo que no tuvo compasión y los goleo por 4 - 1.
Tradicionalmente la Copa Libertadores ha sido un campeonato esquivo para los equipos peruanos, a pesar de haber jugado 2 finales, en el 72 y el 97, con Universitario y Sporting Cristal, respectivamente, en donde queda en evidencia las limitaciones de nuestros jugadores, la desorganización de nuestros campeonatos, los pobres argumentos futbolisticos de nuestros equipos y, sobretodo, la debilidad de nuestras instituciones deportivas. Salvo raras excepciones , todos los equipos peruanos sucumben en la primera rueda y si no es así, son bolo fijo para la segunda.
Y si a todo ello le sumamos los arbitrajes en contra, debido al poco peso de nuestros dirigentes, y el poco espíritu de lucha de nuestros peloteros, llegamos a la conclusión de que es casi imposible que un equipo peruano campeone alguna vez en este duro y competitivo campeonato.
Ahora fue Aurich y Alianza, mañana no se sabe quien, la única certeza es que el panorama es poco alentador, debido a los problemas por los que atravieza nuestro fútbol. Así, queda demostrado, partido a partido, que la Libertadores desnuda, sin compasión, todas nuestras falencias e inocencia futbolísticas, dejando en claro que en Sudamérica somos equipo chico.
Tradicionalmente la Copa Libertadores ha sido un campeonato esquivo para los equipos peruanos, a pesar de haber jugado 2 finales, en el 72 y el 97, con Universitario y Sporting Cristal, respectivamente, en donde queda en evidencia las limitaciones de nuestros jugadores, la desorganización de nuestros campeonatos, los pobres argumentos futbolisticos de nuestros equipos y, sobretodo, la debilidad de nuestras instituciones deportivas. Salvo raras excepciones , todos los equipos peruanos sucumben en la primera rueda y si no es así, son bolo fijo para la segunda.
Y si a todo ello le sumamos los arbitrajes en contra, debido al poco peso de nuestros dirigentes, y el poco espíritu de lucha de nuestros peloteros, llegamos a la conclusión de que es casi imposible que un equipo peruano campeone alguna vez en este duro y competitivo campeonato.
Ahora fue Aurich y Alianza, mañana no se sabe quien, la única certeza es que el panorama es poco alentador, debido a los problemas por los que atravieza nuestro fútbol. Así, queda demostrado, partido a partido, que la Libertadores desnuda, sin compasión, todas nuestras falencias e inocencia futbolísticas, dejando en claro que en Sudamérica somos equipo chico.




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