EL 'CHATO' QUE JUEGA COMO GRANDE


De pronto, en las tribunas se preguntaron, ¿quién es ese 'chato'?

No era Messi, pero comparten un slalom muy parecido. Además, usa indumentaria blanca. ¡Imposible! ¿Podría ser un exiliado de las canteras del Real Madrid? Pero no. El joven tiene ritmo norteño, baila con la pelota. Hacen buena pareja, bailan marinera. Se descubre que Christian Cueva es su nombre. Olvidan que juega en Perú. Pero recordarán su gol por mucho tiempo.

Cueva nació para los escapes repentinos. Su natal Trujillo lo dejaría partir a Huamachuco cuando tenía dos años. En la tierra del escritor Abelador Gamarra, crecería una promesa futbolística con rasgos de 'tunante' peruano. E
n 2007, Christian jugaba para la selección sub 20. El pequeño 'tunante', quien apenas superaba 1,65 de estatura, destacó en un amistoso que enfrentó a su equipo contra la Universidad San Martin de Porres. Los buscatalentos de Víctor 'El Chino' Rivera -por entonces técnico de los albos- lo invitaron a Santa Anita. El 'travieso' volante se convertía en santo.

Y se convirtió en campeón. Por dos años, 2008 y 2010. Era el pícaro ganador. Su reto mayor caería en 2011. Durante el Sudamericano Sub 20 en Arequipa, se enfundó la '10' blanquirroja. Christian no podía meterse a la cueva. Debía destacar. Soportar la presión de ser local. Pero pese a sus embates endiablados, a su espíritu guerrero para tratar de revertir resultados adversos, lo que más se recuerda de 'Cuevita' fueron sus lágrimas de pecador en el debut y la mirada hacía el piso tras la eliminación bicolor en primera fase.

Christian Cueva despierta comparaciones. Messi es su más cercana coincidencia.

Ante Cienciano hizo un gol que hace saltar en júbilo a cualquier conocedor de la fórmula del golazo. Cuevita encara y ya está, se vuelve niño. Travieso. El defensa no sabe si quitarle la pelota por temor a recibir una queja pueril, o salirse del paso. Cueva ya decidió qué hacer. Entra al área. Gambeta para el primero, finta para el segundo, (¡patitas pa' qué las quiero!), los otros dos jugadores rojos restantes caen producto de la inercia que atrae a todos los espectadores de gigantesca genialidad. Cueva dejó de ser 'Cuevita', es una suerte de Messi vestido de blanco.

Una contradicción.

Cueva luce en la caverna llamada fútbol peruano, en el torneo donde pocos talentosos nacionales dejan de ser promesas para convertirse en cracks planetarios. El volante 'tunante' brilla y suma goles en su club. Esos son los requisitos para ser jugador del mundo y no del país de los hobbits. Cueva es el 'chato'. Sí, pero hizo un gol grandioso.

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